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La protección de Dios: La ganancia recibida de un accidente

Devocionales Cristianos

 

Inesperadamente casi me convierto en un vegetal

 

Una mañana, alrededor de las ocho en punto, mi mujer y yo llevamos a nuestra nieta de 7 años a que nos ayudase a recoger leña y transportarla a casa en nuestra carretilla tirada a mano. Llenamos el carro hasta arriba de leña de varios centímetros de grosor, y entonces, alrededor de las diez, mi mujer y yo la estábamos arrastrando a casa cuando nos topamos con una pendiente descendente donde empezamos a empujar el carro hacia atrás para que se moviese despacio. Pero el camino estaba muy inclinado y la carretilla estaba tomando mucha velocidad y empezaba a precipitarse cuesta abajo; mi mujer y yo intentamos detenerla con todas nuestras fuerzas. Tenía tanto miedo que me parecía que el corazón se me iba a salir del pecho al pensar que nuestra nieta estaba todavía en la carretilla. ¡Esperaba con todas mis fuerzas que no se volcase! Si se precipitaba cuesta abajo y se volcaba, estaríamos todos acabados. En medio de esta emergencia, clamé en mi corazón urgentemente: “¡Oh, Dios! Por favor, sálvanos….” La carretilla estaba bajando demasiado deprisa y mi mujer no podía correr tan rápido; se le escapó el mango y tuvo que hacerse a un lado, y yo me quedé atrapado entre los mangos y no me podía escapar. Entonces caí a la fuerza, aplastado debajo de la carretilla y estaba siendo arrastrado con ella. Clamé a Dios urgentemente: “¡Dios, por favor, sálvame! Sálvame….” Mi mujer estaba justo detrás persiguiendo la carretilla mientras gritaba: “Dios, salva a mi marido y a mi nieta….” Fui arrastrado 20 metros antes de que la carretilla se volcase de repente en una pila de leña en una cuneta. Mi nieta fue lanzada al lado de la pila, y afortunadamente esto evitó que cayese en una zanja con agua debajo. Sólo tenía un pequeño rasguño en un lado de la boca que sangraba un poco. Sin embargo, yo había sido arrastrado debajo de la carretilla y aplastado gravemente. Estaba enroscado como una pelota con la cabeza y las piernas juntas. Estaba sufriendo mucho. Quería levantar la cabeza, pero no podía mover el cuello en absoluto, y mi espalda estaba completamente inmovilizada. Sentía un dolor insoportable, tanto que no me podía ni mover.

 

Fuente: https : / / www.jesucristo-es.org/la-ganancia-recibida-de-un-accident...

 

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Uploaded on August 11, 2019