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Solo los que buscan con humildad pueden recibir al Señor
Todos los creyentes sinceros esperan recibir la segunda venida del Señor en los últimos días y ser arrebatados al reino de los cielos. Pero ¿sabe qué clase de personas pueden entrar en el reino de los cielos? El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). De aquí, se puede ver que solo los pobres en espíritu están calificados para entrar en él, porque tienen un corazón que reverencia a Dios y aunque la obra de Dios no concuerde con sus conceptos, son capaces de buscar con humildad, y al Señor le agradan y los bendice. Al igual que Natanael, a pesar de que al principio tenía un concepto sobre el Señor Jesús y creía que el Mesías no debería nacer en Nazaret, no se aferró a sus propias nociones, sino que buscó humildemente y escuchó de cerca Sus palabras. Cuando escuchó al Señor Jesús decir sus oraciones que había hecho debajo de la higuera, sintió que Él era omnipotente y omnisciente, podía escudriñar lo más profundo del corazón del hombre y no era una persona común, por lo que dejó sus propios conceptos a un lado y admitió que Él era el Mesías venidero, aceptando a Él y recibiendo Su salvación.
Ahora ya estamos en el final de los últimos días, es precisamente el momento crítico en el que se recibe al Señor. Muchas personas testifican que el Señor ha regresado, ha expresado palabras y ha hecho una nueva obra. Así pues, debemos buscar e investigar activamente la obra de Dios en los últimos días como los pobres en espíritu, de esta manera podremos recibir el regreso del Señor.
La Palabra de Dios dice: “El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestro propio camino y no blasfemar contra el Espíritu Santo ni rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, que anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis. Os aconsejo que andéis con cuidado por el camino de la creencia en Dios. No saquéis conclusiones apresuradas; más aún, no seáis despreocupados y descuidados en vuestra creencia en Dios. Deberíais saber que, como mínimo, los que creen en Dios deben ser humildes y reverenciales. Los que han oído la verdad pero la miran con desdén son insensatos e ignorantes. Los que han oído la verdad, pero sacan conclusiones precipitadas o la condenan a la ligera, están asediados por la arrogancia. Nadie que crea en Jesús es apto para maldecir o condenar a otros. Deberíais ser todos personas con razón y que aceptan la verdad. Quizás, habiendo oído el camino de la verdad y leído la palabra de vida, creas que solo una de cada 10.000 de estas palabras está en sintonía con tus convicciones y con la Biblia, y entonces deberías seguir buscando en esa diezmilésima parte de esas palabras. Sigo aconsejándote que seas humilde, no te confíes demasiado y no te exaltes mucho. Con esta exigua reverencia por Dios en tu corazón, obtendrás mayor luz. Si examinas detenidamente y contemplas repetidamente estas palabras, entenderás si son o no la verdad, y si son o no la vida”.
Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com
Solo los que buscan con humildad pueden recibir al Señor
Todos los creyentes sinceros esperan recibir la segunda venida del Señor en los últimos días y ser arrebatados al reino de los cielos. Pero ¿sabe qué clase de personas pueden entrar en el reino de los cielos? El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). De aquí, se puede ver que solo los pobres en espíritu están calificados para entrar en él, porque tienen un corazón que reverencia a Dios y aunque la obra de Dios no concuerde con sus conceptos, son capaces de buscar con humildad, y al Señor le agradan y los bendice. Al igual que Natanael, a pesar de que al principio tenía un concepto sobre el Señor Jesús y creía que el Mesías no debería nacer en Nazaret, no se aferró a sus propias nociones, sino que buscó humildemente y escuchó de cerca Sus palabras. Cuando escuchó al Señor Jesús decir sus oraciones que había hecho debajo de la higuera, sintió que Él era omnipotente y omnisciente, podía escudriñar lo más profundo del corazón del hombre y no era una persona común, por lo que dejó sus propios conceptos a un lado y admitió que Él era el Mesías venidero, aceptando a Él y recibiendo Su salvación.
Ahora ya estamos en el final de los últimos días, es precisamente el momento crítico en el que se recibe al Señor. Muchas personas testifican que el Señor ha regresado, ha expresado palabras y ha hecho una nueva obra. Así pues, debemos buscar e investigar activamente la obra de Dios en los últimos días como los pobres en espíritu, de esta manera podremos recibir el regreso del Señor.
La Palabra de Dios dice: “El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestro propio camino y no blasfemar contra el Espíritu Santo ni rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, que anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis. Os aconsejo que andéis con cuidado por el camino de la creencia en Dios. No saquéis conclusiones apresuradas; más aún, no seáis despreocupados y descuidados en vuestra creencia en Dios. Deberíais saber que, como mínimo, los que creen en Dios deben ser humildes y reverenciales. Los que han oído la verdad pero la miran con desdén son insensatos e ignorantes. Los que han oído la verdad, pero sacan conclusiones precipitadas o la condenan a la ligera, están asediados por la arrogancia. Nadie que crea en Jesús es apto para maldecir o condenar a otros. Deberíais ser todos personas con razón y que aceptan la verdad. Quizás, habiendo oído el camino de la verdad y leído la palabra de vida, creas que solo una de cada 10.000 de estas palabras está en sintonía con tus convicciones y con la Biblia, y entonces deberías seguir buscando en esa diezmilésima parte de esas palabras. Sigo aconsejándote que seas humilde, no te confíes demasiado y no te exaltes mucho. Con esta exigua reverencia por Dios en tu corazón, obtendrás mayor luz. Si examinas detenidamente y contemplas repetidamente estas palabras, entenderás si son o no la verdad, y si son o no la vida”.
Las escrituras tomadas de LA BIBLIA DE LAS AMERICAS® (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation usado con permiso. www.LBLA.com