Jose Roldan Garcia
Aires de tormenta.
Aquel mediodía, las plomizas y enredadas nubes de aspecto tormentoso, quisieron a su paso, visitar cual turista ávido de contemplar, los viejos molinos que se asientan en el alcazareño Cerro de San Antón, molinos de viento que hacen guardia, como si fueran torres vijias desde antaño, con sus blancos cuerpos y negras caperuzas y sus aspas, desafiando al viento de la llanura que se extiende ante ellos...
Aires de tormenta.
Aquel mediodía, las plomizas y enredadas nubes de aspecto tormentoso, quisieron a su paso, visitar cual turista ávido de contemplar, los viejos molinos que se asientan en el alcazareño Cerro de San Antón, molinos de viento que hacen guardia, como si fueran torres vijias desde antaño, con sus blancos cuerpos y negras caperuzas y sus aspas, desafiando al viento de la llanura que se extiende ante ellos...