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PRIMAVERA EN LAS CUMBRES NEVADENSES

En Fotografía de Naturaleza (al igual que en otras disciplinas) y por muy bueno que uno se piense que es (otro asunto es que lo sea), hay que tener claro que existe un parámetro fundamental, un a menudo sorprendente elemento que ya fue comentado en la anterior imagen subida a FOTONATURA: lo que popularmente se denomina “suerte”. Y esta imagen que hoy presento es fruto de ella y… de algo más. En primer lugar, voluntad y ausencia de pereza. Salir de Granada capital a las 2.30 h de la mañana es cierto que está al alcance de todos, pero en la práctica es un factor limitante. Alcanzar las cumbres con los primeros rayos (a veces hay que estar ya anclado en el lugar idóneo con los incipientes albores de luz) es fundamental para una serie de tomas, amén de otros factores que dan al traste con todos los planes: unas monteses que no debieran de estar allí, un inesperado pinchazo en el vehículo ,… En segundo lugar y dejando aparte la forma física (que si no se tiene se madruga más y se pasa hambre cargando la mochila con menor peso a costa de la comida, que no de los cachivaches fotográficos), es necesario un poco de conocimiento del medio (incluyendo la climatología, en este caso serrana) y, por supuesto, suspirar siempre por una abundante dosis de la citada “suerte”. Porque, ¿cuántas veces hemos pensado en que a esta foto le falta una real volando, o un mar de nubes, o un gran macho de pechos negros y arqueada cornamenta en el pico de la derecha, … Los que no somos amigos de “introducir artefactos” con la informática (esa inmoralidad de trasladar píxeles de una foto a otra) simplemente no capturamos la imagen pero disfrutamos con el solo hecho de estar allí. Es el caso de la imagen presentada hoy, que sin mar de nubes no hubiera sido realizada.

Retomando el madrugón y precisamente en estas salidas en las que no se prevean novedades climatológicas bajo el raso cielo, durante la nocturna y silenciosa subida hay tiempo para anhelar -rezar- por un imprevisible golpe de “suerte”. Y así fue. Acompañado por mi apreciado amigo Manolo (Manuel Titos Martinez), al que por supuesto costó convencer para semejante locura (ganar tiempo al tiempo), ya observamos una sospechosa nubecilla que por encima de Güejar-Sierra (a unos 1.600 m de altitud pero ya por debajo nuestra) vislumbramos con el resplandor de las luces de la urbe granadina. Efectivamente, al tiempo nos encontramos inmersos en un endiablado nieblazo por el que mi querido acompañante estuvo a punto de arrojar la toalla. Con la brújula natural del corazón-mente y perforando verticalmente el mar de nubes, pretendíamos “sacar la cabeza” atravesando esa doble oscuridad que suponía la niebla y nocturnidad, con mi absoluta certeza de que así sería, dada tanto la arquitectura y altitud de la para nosotros inmensa masa acuosa como de las fechas en las que nos encontrábamos (junio). Pero a punto estuvimos de no conseguirlo. Mi compañero de correrías serranas es mal amigo de estos notables eventos nubosos y ciertamente había una densa e indivisamente amplia nubosidad soldada a esta porción del suelo nevadense. Y tras varios amagos de regresar por nuestros pasos por parte de mi acompañante (debía entonces regresar con él, pues en esas situaciones no es conveniente dejar personas solitarias … salvo el fotógrafo de Naturaleza, que siempre tiene licencia), le propuse un pequeño y último esfuerzo hasta poco más arriba. Y allí precisamente fue donde comenzó una vaga claridad sobre nuestras cabezas que prometía la resolución de la angustia ajena al tiempo que me provoca una inmensa felicidad y una ansiedad por subir más y más. Y así fue. Lo demás, un espectáculo imposible de narrar, al menos para mis torpes palabras, al contrario que mi ilustrado amigo, feroz, hábil y rápido con la pluma, ingente y profuso escritor. Siempre lo he dicho, como indicaba Lewis Hine: si pudiera contarlo con palabras no me sería necesario cargar con la cámara.

(De la galería de FOTONATURA.ORG, publicada el 09.04.2011)

 

Canon EOS 5D, EF 24-70mm f/2.8L USM (a 35 mm), 1/180 sg, f:9.5, ISO 100, trípode Manfrotto 190PRO con rótula Manfrotto 141RC, nivel de burbuja.

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Uploaded on December 31, 2019
Taken on June 11, 2008