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La economía también es para mí

Desde chica, en mi casa, mi madre me ha inculcado el respeto por la naturaleza. A dejar las cosas lo más parecidas a como las encontré. A entender que la naturaleza no es mía, es un regalo que está ahí, que nos mantiene vivos y que debo cuidar. Es lo que intento tener en mente aunque me cueste salir antes de la ducha en invierno, aunque haya veces que se me olvide reciclar y aunque compre botellas de plástico porque se me haya olvidado la mía…

 

El fin de semana pasado fui con mis amigos a una casa en un pueblo y sabía que íbamos a hacer una compra grande para esos días. Me lleve bolsas de plástico de mi casa. Cuando mis amigos me vieron sacar las bolsas se rieron y me llamaron exagerada. Hay días en los que he ido a comprar y me he vuelto con las cosas en la mano por no llevarme más plástico. Si no las venden de papel, no las compro. Lidle, por ejemplo, ha quitado las de plástico pero Mercadona no. Sé que cualquiera que lea esto podría decir que no pasa nada por coger una más pero yo en mi casa tengo mínimo 30 (ni siquiera creo que llegue a usarlas todas). Yo las tengo porque quiero reusar ese plástico pero lo normal es quedarte con varias y el resto tirarlas. Hago esto porque tengo la sensación de que todos mis actos indirectamente perjudican muchísimo al medio ambiente. No un poco, sino mucho. Ya que hay cosas que no están en mi mano, al menos intento hacer bien las que sí lo están. Es decir, comes un dulce y conlleva de forestación por el aceite de palma, llevas tus propias bolsas para reciclar y un aguacate está envuelto en plástico, sales y hay botellas por todos lados, se usa plástico en comidas para no fregar, todos queremos un jardín en casa y se talan los árboles de Sevilla… Hace poco, de hecho, hubo un conflicto de los ciudadanos con el ayuntamiento. Estaban talando árboles en todas partes por “seguridad”, también talaron 9 eucaliptos por “enfermedad”. Protestaron muchas personas, entre ellos, profesores de universidad especializados en ese tema. En mi barrio talaron árboles que yo no veía que ocasionaran ningún peligro más que suciedad, cayeron los nidos, fue muy triste. Un día fueron a talar un pino y me paré a verlo, escuché comentarios como que ahora no tenían que barrer tanto. Pregunté el por qué de la tala y los trabajadores a la defensiva respondían que eran órdenes del ayuntamiento.? Y ¿ qué Le pasa a este árbol exactamente? No obtuve respuesta. Los ciudadanos que nos quejamos quedamos silenciados por amenazas. Incluso sabían el nombre de un familiar mío sin haberse dado a conocer antes. Parece que nadie se enteró pero a mí sí me importa. A estos árboles los han sustituidos por naranjos que en ningún caso llegarán a dar la sombra que daban los otros, habrá que ir por la calle con el sol en la nuca a partir de ahora y ni siquiera eso es lo que me importa. A mí me surgen varias dudas aquí. Los árboles en Sevilla están muy secos, mal podados, se tienen que talar porque sus ramas rompen el suelo pero… si sabes la especie que es ese árbol y que va a crecer mucho ¿por qué se planta en un sitio sin tierra y sin espacio?. Veo mucha irresponsabilidad. Siempre he querido estudiar veterinaria por darle voz a la naturaleza, que no puede defenderse. Una vez que sepa cuidar a los animales, no dependeré de que alguien lo haga por mí. Pero cuando vi que llegaba septiembre y que no bajaba del 11´1 (una décima más de la nota que yo tenía) dejé de reservar y me metí en esta carrera que también me gustaba. Y decidí cursar varias asignaturas para tener así algunas aprobadas para veterinaria cuando entrara. Aún sabiendo desde chica que quería veterinaria, esta carrera me ha hecho replantearme muchas veces si quedarme y más concretamente este asignatura. A continuación digo por qué.

 

Al principio, cuando me enteré que para aprobar una asignatura de veterinaria tenía que dar economía, me fastidió. Tenía una imagen muy diferente de ella, cuentas, mercados, balances, más cuentas, dinero por todos lados, grandes empresas, crisis, sociedad insatisfecha… Pensaba que consistiría en entender por qué se tiene poco en cuenta la naturaleza en esta sociedad y más el dinero. Es decir, aprender a aumentar la producción para benecifiarnos pero yo no podía evitar ver que eso conlleva más uso de recursos. Es por eso que puse la imagen de la puerta de Fnac. La idea que tenía de economía antes era ajena a mí. Cuestión de otro tipo de personas, empresarios, políticos, personas que toman decisiones que nos afectan a todos, etc. Pero no de mí, que voy por ahí recogiendo animales por la calle y regando arboles cuando salgo a pasear. Evidentemente, sabía que no era del todo ajena porque me afecta y porque aunque yo no me ocupe de pagar las facturas, mi madre sí lo hace. Sin embargo, mi idea de economía era a una escala tan grande que pensaba que yo estaba poco implicada en eso. Es decir, si yo quiero o no que abran o cierren Fnac, poco puedo hacer. Pero estaba completamente equivocada. Hay diferentes tipos de economías según tus valores, no hay solo una forma de hacer las cosas y no todos los ecomistas buscan el beneficio económico o la subida del PIB. Todo lo contrario, hay muchas personas que le dan valor al medio ambiente y luchan por él. Y se puede luchar por él también siendo economista, igual que siendo veterinaria. De hecho, hacen falta más economistas ecológicos que defiendan el medio ambiente y se hagan oír. He salido de todas las clases triste (sin excepción y mis compañeras lo saben) porque incluso yo, pensando que respetamos poco el ecosistema, me he dado cuenta de que la situación es aún peor. Pero por otro lado (el más importante) he salido con más motivación, porque es necesario que las personas que somos capaces de ver lo que está pasando luchemos, nos informemos y no seamos ignorantes. Que aprendamos a defender lo que nos importa. Que conozcamos bien el metabolismo social y podamos decir cómo, cuándo y dónde se están haciendo las cosas mal, dar otras soluciones y que no nos engañen.

 

He decidido poner esta foto porque, sí, me he replanteado varias veces seguir en esta carrera pero a mí me hace muy feliz el trato a diario con los animales. Y aunque me cambie tengo claro que a partir de ahora veré la economía como un camino para defender lo que me importa y poder cambiar las cosas desde dentro.

 

De verdad me gustaría saber cómo hemos llegado a este punto y si me estoy equivocando eligiendo veterinaria. ¿Quizás pueda luchar más siendo economista o profesora? Al fin y al cabo siendo profesora luchas desde la base a educar a más personas y cambiarles las gafas para ver el mundo.

 

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Uploaded on April 25, 2019