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Vivian & Inar - Burdel [Escena RP]

❖ Canción: www.youtube.com/watch?v=vK-ig6YBTNU&ab_channel=Tag

 

[Basado en RP]

 

[12:48] Inar para su sorpresa pudo ver la figura de Vivian de Darmond - "Oh, que sorpresa..." - dijo mirando a la pelirroja - "¿Ya has vuelto del viaje y buscas relajarte Vivian?" - se acercó con todo el morro dándole igual si estaba con alguien que si hacia falta los echaría del sofá o se uniría pero su trasero buscó hueco en la tela - "Soy como esa mancha de aceite que no desaparece del vaso de agua ¿Eh?" - recordó las últimas palabras de la mujer - "Tenemos cosas pendientes de las que hablar...." - la miró a los ojos buscando aguantarle la mirada.

 

[13:07] Vivian de Darmond estaba ligeramente tumbada en el gran sofá violeta del lupanar y daba un buen trago a morro de la botella. Estaba claro que hoy la Darmond decidía evadirse de todo. Cuando escuchaba esa voz familiar a su lado recostado en el sofá enmudecía. Fue capaz de percibir esa especie de celillos adorables en el granjero ¿Cómo es que le encantaba tenerlo tan calado? Dibujó una ligera sonrisa traviesa mientras la puta se marchaba —Es que cuanto más intentas hacerte el duro, más te detesto— acortaba distancias para encarar esa deliciosa mirada cristalina como las aguas de la cascada y mordía su labio inferior movida por ese extra de alcohol. Obvio que ese "detesto" significaba todo lo contrario, pero así era el juego del tira y afloja que llevaba siempre Vivian —Cuando mi mente no soporta según qué información, mi cuerpo pide que me relaje— tiraba del cordón de la blusa del ladronzuelo y le extendía la botella, pero no se la entregaba, esperaba que abriese la boca para ser ella quien le volcase parte del contenido, decidida a deleitarse observando al joven bebiendo a morro.

 

[13:20] Inar miraba a Vivian, fijándose en esos hermosos ojos y el moño que se había hecho. La mirada siguió recorriendo todo el cuerpo de la mujer hasta posarla de nuevo en los azules ojos de la hechicera. "Entiendo.. más me detestas... que casualidad..." - no pudo evitar morderse también el labio inferior cuando la mujer se acercó acortando distancias, se sentía atraído por ella y en ese instante en el que ella tiraba se acercaba cual corderito sin poderlo evitar. Fue a coger la botella de vino y al verla que la apartaba la miró arqueando la ceja - "¿De verdad....?" - miró a su alrededor, no podía caer tan bajo y volvió a mirarla - "Que conste... que es porque quiero..." - abrió la boca y empezó a beber a morro. Después de varios tragos se acomodó mucho mejor a su lado pasando uno de sus brazos por la espalda de Vivian y se acercó a su oído, aprovechó a inspirar el aroma que desprendía la pelirroja y no pudo evitar morderle el lóbulo de la oreja en un gesto juguetón - "¿Has descubierto algo...?" - se acomodó de nuevo mientras le acariciaba la espalda y le hacia un gesto a la vez que abría la boca, para que volviera a dejar caer el contenido de la botella.

 

[13:38] Vivian de Darmond —¿Qué?— parpadeaba al preguntarle el joven sobre haber descubierto algo. Obvio que si, pero mentía y negaba en respuesta y cambiaba de tema tras ese delicioso mordisquito en su oreja y esa juguetona mano acariciando su espalda. Tan a gusto estaba ahora que, cuando se aproximaba la prostituta para avisarle estar libre la dueña del lupanar, zarandeaba la mano para pedirle que marchara y daba otro trago para continuar su jugueteo. Tras ese gesto, esta vez sería ella quien vertiera parte del vino de su boca a la de él, totalmente ajena a sus preocupaciones, decidiendo mandar a la mierda sus promesas sobre separarse del granjero y quizá su extraña culpa por ocultarle detalles importantes. Si el joven continuaba su juego, la pelirroja se recostaría sobre él, aferrando su pelvis contra la de él, fijando su diestra sobre el sofá y la zurda con la botella.

 

[13:49] Inar se acomodó en el respaldo al aceptar de buen grado las acciones de la pelirroja, aceptó el vino de la boca de ella, tragando poco a poco para alargar mas el beso, una vez bebió el vino de su boca, Inar entrelazó su lengua con la de ella incrementando la pasión de ese beso. Poco a poco, sintiendo la pelvis presionarse con la de él, respondió a ese movimiento alzándola para iniciar ese peligroso juego de roces. Las piernas de Inar buscaban entrelazar a las de la mujer mientras sus brazos la envolvían para apretarla más contra él, con claras intenciones lascivas pero sus siguientes palabras lo delataron por completo, más sus labios, que besaron la mejilla de Vivian deslizando un invisible recorrido de pequeños besos hasta su oreja, la cual mordió estirando del lóbulo, susurraron las siguientes palabras - "Vivian... sigue recostada y susúrrame lo que te preocupa, no voy a parar hasta descubrirlo, cuéntamelo, no estas sola..." - esa frase terminó con la mano de Inar en el trasero de la pelirroja, apretándola contra él y como no, dándole un buen apretón en la nalga - "Cuéntamelo..." - ante esos gestos subidos de tono, Inar le dedicó un pequeño mimo acariciando la meijlla con la de ella y mirándola a los ojos con un claro gesto de preocupación, se preocupaba por ella - "Por favor..." - apoyó la frente en la de ella.

 

[14:14] Vivian de Darmond se sentía mimada como una reina con ese ladronzuelo, además de haber vivido muchas aventuras y siempre terminar por echarse a reír con él cual adolescentes traviesos. Sin embargo, era incapaz de revelarle el motivo por el que le protegía al alejarse de él. Bien cierto era que en esos momentos Ivar no estaba presente, pero se le había sumado su vengativa ex-cuñada. Quería contarle la verdad, más cuando el sagaz joven la encandilaba sutilmente con ese juego lascivo de caricias y roces, susurros y besos mientras sus ojos gritaban a voces avanzar un escalón más en esa extraña relación que mantenían en secreto. Los celestes ojos de la pelirroja se perdían en el cristalino iris del granjero, siendo consciente de la sinceridad de sus palabras y sintiendo una peculiar opresión en el pecho. La culpabilidad, aún desconocida para la hechicera. Detuvo el lujurioso roce de labios, liberando ese labio inferior que succionaba por última vez antes de tomar distancias para mirarlo con seriedad —¿Me explicas por qué eres tan testarudo y tienes que romper estos momentos?— estaba ligeramente molesta y aprovechaba para recuperar el aliento mientras algunos mechones rebeldes se soltaban del moño y se sumaban a su desaliñado aspecto. De hecho, en el instante que pudo sentir ese intento de agarre e inmovilización de piernas, la pelirroja dio un brinco hacia atrás recuperando la postura anterior y evitando mirarle a los ojos esta vez. Quería contarle, pero la familia era lo primero, aunque aún debía asegurarse no estar bajo amenaza por Hunnulv. Rayos y ahora el soldado venía en su mente y se sumaba a los problemas que trataba de evadir la directora en funciones.

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Uploaded on April 30, 2022