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Vivian & Oxxym - Despedida [Escena RP]

❖ Canción: www.youtube.com/watch?v=OD6_QmjsZvY&ab_channel=TheNew...

 

[Basado en RP]

 

[12:46] Vivian de Darmond no es que sintiera la necesidad de ir a unos brazos en concreto, ella sentía que su alma era libre. Su amor era libre de dar y recibir, de fluir con lo que realmente le sacudía el alma y uno de ellos era Oxxym, pero otra innegablemente era Hawk. Ambos tan diferentes y ambos despertaban algo muy fuerte en su interior. Sin embargo, la pecosa pelirroja no se sentía parte de ninguno, sino parte del mundo, del viento que avanzaba sin pertenecer a nadie —Oxx...— alzaba su mirada para encontrar la de él igual de desalentada, igual de rota, pero con aquella sonrisa... Sonrió presionando sus rosados labios en señal de contención y asintió sin derramar una lágrima. Parecía querer valorar también aquella amistad y complicidad, pero por dentro le mataba no poder ser lo que le pedía —Pase lo que pase voy a protegerte y voy a ayudarte con lo que haga falta— aseguraba antes de sentir sus ojos vidriosos por confesarle estar tan destrozado como ella por dentro ¿Qué caprichoso el destino, no? Cruzar a dos personas que sentían un vínculo tan fuerte y un magnetismo natural que fluía por si solo, pero tan incompatibles al mismo tiempo. La pelirroja alargó su mano para acariciar el cabello del funcionario con afecto, terminando por arrastrar sus yemas hacia atrás sonriendo con nostalgia —Cuida ese mechón rebelde o cualquiera pensará que intentas seducir a las jóvenes— bromeaba con cierto pesar al imaginar que nunca podría volver a repetir ese gesto. Una vez más sus celestes ojos buscaron lo del Sir y como despedida extendió su meñique con gran seriedad —Sigamos trabajando juntos y por favor, tratemos de no enamorarnos y seamos profesionales— su tono de voz distaba mucho del divertido que pretendía ser y tan solo evidenciaba que eso era precisamente lo que trataría de cumplir.

 

[13:02] Oxxym Borguin sabía que nada volvería a ser igual. Podía ser amigo… claro, como el que más. Pero ya no podría ser cómplice—Ten por seguro que no me lo permitiré, no me permitiría enamorarme. A ti no te haría daño el hacerlo… a mí sí –se lo dijo sin acritud, con la total sinceridad que demandaba ese momento—ya sabes que me deberé a una persona y eso tan sólo si llega, pero he aprendido a dejar el pasado atrás tras grandes y pesarosas decisiones— la imagen del adiós a Eidel le volvió con fuerza, con una intensidad desmedida. En esos momentos tan sólo deseaba volver a su casa, echarse en su sofá y dormirse mirando al único amor real que llenó su vida y que realmente lucho por él, aquel amor que sabía que jamás volvería a ver pero que no podía abandonar su corazón. Ahora había llegado alguien que se empezaba a hacer un huequito, pero no… no era la personalidad de Eidel, la entrega de Eidel, la lucha por él de Eidel… de su Eidel. Llenó su mente con ella e inspiró profundamente entrecerrando los ojos cuando los dedos de ella deslizaron por su frente recolocándole los cabellos. La vio, por un instante la vio, juguetona, desafiante, con sus orejitas picudas ocultas tras esa melena rubia “no, tu no seducirás a nadie, tu corazón es y será mío” le dijo Eidel en un mundo hermoso que dibujaba su mente—Claro, seremos amigos. De ello no tengas dudas, y nos cruzaremos por la ciudad en multitud de ocasiones –dijo cuando Oxxym volvió a una dura, muy dura realidad, sentenciando muchas cosas de forma velada—pero ahora te ruego me disculpes Vivian… pero deseo ir a estirarme en mi sofá… por muchas cosas, pero lo deseo –fue lo último que acertó a decir mientras se alejaba, la decisión era firme. La confesión de la chica había sentenciado para siempre las intenciones y posibilidades de lucha del secretario. Eso siempre estaría en su mente, siempre estaría ese miedo y jamás marcharía ya que en el fondo era una realidad.

 

[13:54] Vivian de Darmond se quedó pensativa ante la primera afirmación del funcionario ¿A ella no le haría daño enamorarse? Quizá si, de hecho seguramente Vivian nunca se había enamorado y como todo primer amor, seguramente lo pasaría mal. Sin embargo, había escogido seguir volando cual pajarillo, disfrutando de su libertad y de no deberle explicaciones a nadie como hasta ahora, aunque renunciando a lo que podría haber sido el amor de su vida. En silencio y sin añadir nada más se asomó para ver alejarse al funcionario, grabando aquella despedida con fuerza en su mente. Y no por Hawk, ni por nadie, sino por ella misma. Por seguir guiando su vida a algo que nunca le llevara a enjaularse, a deberle explicaciones a nadie ni a depender de los demás. A lo que siempre ha estado acostumbrada, a ser independiente y abrir sus alas para disfrutar de esa maravillosa libertad la cual no pudo saborear hasta escapar de casa a los 18 años. Estaba en su mejor momento y no iba a caer en la tentación de lo clásico y lo convencional, todo lo que era su familia.

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Uploaded on April 30, 2022