Pipa Terrer
Onychogomphus costae (Sélys, 1885)
En una rambla cercana a la población de Agramón, Albacete, podemos encontrar varias joyas de la odonatofauna ibérica como son Onychogomphus costae y Onychogomphus cazuma. A finales de agosto es fácil ver a O. costae cuando el sol y el calor aprietan de verdad, el calor es de los que se pega al pellejo y atraviesa cualquier prenda dejando un sofoco con el que hay que tener cuidado, lo mejor es aprovechar las circunstancias cuando aparecen los individuos de costae ya que suelen apostarse en remansos de la rambla rodeados de agua de unos pocos centímetros de profundidad donde es un placer hincar la rodilla en el fondo de ese curso de agua y si es necesario calarse totalmente para intentar fotografiar a esta belleza de animal. El agua no está nada fría, el calor se mitiga y casi se olvida teniendo a estos costae en el visor, la poca ropa se seca en muy pocos minutos con ese sol y calor tan manchego. Por estas fechas Onychogomphus cazuma ya ha desaparecido de este paraje ocupando su lugar Onychogomphus forcipatus. En la imagen vemos un macho de O. costae luciendo su colorido de plena madurez.
Esa mañana lo pasamos más que bien Ricardo Menor y yo, bien calados en busca de una foto de nuestro admirado costae.
Onychogomphus costae (Sélys, 1885)
En una rambla cercana a la población de Agramón, Albacete, podemos encontrar varias joyas de la odonatofauna ibérica como son Onychogomphus costae y Onychogomphus cazuma. A finales de agosto es fácil ver a O. costae cuando el sol y el calor aprietan de verdad, el calor es de los que se pega al pellejo y atraviesa cualquier prenda dejando un sofoco con el que hay que tener cuidado, lo mejor es aprovechar las circunstancias cuando aparecen los individuos de costae ya que suelen apostarse en remansos de la rambla rodeados de agua de unos pocos centímetros de profundidad donde es un placer hincar la rodilla en el fondo de ese curso de agua y si es necesario calarse totalmente para intentar fotografiar a esta belleza de animal. El agua no está nada fría, el calor se mitiga y casi se olvida teniendo a estos costae en el visor, la poca ropa se seca en muy pocos minutos con ese sol y calor tan manchego. Por estas fechas Onychogomphus cazuma ya ha desaparecido de este paraje ocupando su lugar Onychogomphus forcipatus. En la imagen vemos un macho de O. costae luciendo su colorido de plena madurez.
Esa mañana lo pasamos más que bien Ricardo Menor y yo, bien calados en busca de una foto de nuestro admirado costae.