Paco Navarro Moraleja
Muerto.
Tantas veces pudo matarme
su voz, trepando por mi cuello
o alejándose de mí, a paso lento...
Tanto pudo curarme
un atisbo de esperanza
brotando entre las ramas
de sus manos
Y ahora, que parece no dañarme
ahora, ¿quiere matarme?
justo cuando está parando de llover...
amago de ponerse las botas.
Los charcos que nunca he pisado...
Un poco tarde para hacerme desaparecer
yo ya me daba por perdido.
Qué triste, esperar vernos en el cementerio
de las palabras.
Vacías, al fin y al cabo, porque
las palabras, son sólo palabras.
Muerto.
Tantas veces pudo matarme
su voz, trepando por mi cuello
o alejándose de mí, a paso lento...
Tanto pudo curarme
un atisbo de esperanza
brotando entre las ramas
de sus manos
Y ahora, que parece no dañarme
ahora, ¿quiere matarme?
justo cuando está parando de llover...
amago de ponerse las botas.
Los charcos que nunca he pisado...
Un poco tarde para hacerme desaparecer
yo ya me daba por perdido.
Qué triste, esperar vernos en el cementerio
de las palabras.
Vacías, al fin y al cabo, porque
las palabras, son sólo palabras.