amajocu
Casa de indianos en Somao (Asturias) Spain
Entre 1870 y 1930, más de 300.000 jóvenes se marcharon de Asturias y cruzaron el oceáno Atlántico en busca de una vida mejor.
El destino predilecto de los asturianos era Cuba, pero otros muchos se instalaron en México, Puerto Rico, Santo Domingo, Argentina o Chile.
Casi todos los asturianos de ultramar estaban vinculados al sector del comercio. Lo más común eran los almacenes de coloniales o los llamados establecimientos de “ramos generales”, donde se vendían todo tipo de productos, desde alimentos hasta ropa. Fue así como se fraguaron El Corte Inglés de Ramón Areces y Galerías Preciados de Pepín Fernández. Nacido en un pueblecito llamado La Mata. Areces puso rumbo a Cuba con 15 años para trabajar junto a un tío suyo en los almacenes “El Encanto”.
El indiano compuso el arquetipo de un hombre hecho a sí mismo. La obsesión de todos estos hombres era la misma: “Hacer las Américas”, es decir, amasar suficiente capital para poder volver a la tierrina y hacerse un palacete en el mismo lugar que su casa natal.
Entre el arbolado exótico que adorna estas casas, destaca la emblemática palmera de la entrada, que ha llegado a ser sinónimo de casa indiana y que, a veces, era traída por el propio emigrante. Otras especies muy frecuentes son las araucarias, los cedros y las magnolias.
Casa de indianos en Somao (Asturias) Spain
Entre 1870 y 1930, más de 300.000 jóvenes se marcharon de Asturias y cruzaron el oceáno Atlántico en busca de una vida mejor.
El destino predilecto de los asturianos era Cuba, pero otros muchos se instalaron en México, Puerto Rico, Santo Domingo, Argentina o Chile.
Casi todos los asturianos de ultramar estaban vinculados al sector del comercio. Lo más común eran los almacenes de coloniales o los llamados establecimientos de “ramos generales”, donde se vendían todo tipo de productos, desde alimentos hasta ropa. Fue así como se fraguaron El Corte Inglés de Ramón Areces y Galerías Preciados de Pepín Fernández. Nacido en un pueblecito llamado La Mata. Areces puso rumbo a Cuba con 15 años para trabajar junto a un tío suyo en los almacenes “El Encanto”.
El indiano compuso el arquetipo de un hombre hecho a sí mismo. La obsesión de todos estos hombres era la misma: “Hacer las Américas”, es decir, amasar suficiente capital para poder volver a la tierrina y hacerse un palacete en el mismo lugar que su casa natal.
Entre el arbolado exótico que adorna estas casas, destaca la emblemática palmera de la entrada, que ha llegado a ser sinónimo de casa indiana y que, a veces, era traída por el propio emigrante. Otras especies muy frecuentes son las araucarias, los cedros y las magnolias.