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Wien, 1. Bezirk (el arte de los monumentos de Viena), Denkmal für die Verfolgten der NS-Militärjustiz (monumento a las víctimas de la persecución de la justicia militar nazi - Olaf Nicolai, 2014), Ballhausplatz/Löwelstraße

Durante la Segunda Guerra Mundial, la justicia militar nazi impuesta más de 30.000 sentencias de muerte: contra unos soldados, prisioneros de guerra y civiles (mujeres y hombres), en particular, en las zonas ocupadas por la Wehrmacht (Ejército alemán) en toda Europa. La mayoría de las condenas a muerte fueron impuestas a los desertores y "Wehrkraftzersetzer" (debilitadores de la fuerza armada). Muchos miles más de soldados murieron por las sentencias de los tribunales de guerra en las llamadas unidades de prueba en el frente. Los actos castigados, formas de vida y antecedentes biográficos de los perseguidos son muy diversos. En juicio delante de los tribunales militares fueron opositores (mujeres y hombres) políticos del nacionalsocialismo así como las personas que se buscaron de muy diferentes motivos unos espacios de libertad individuales. Cualquier forma de insubordinación o, por ejemplo, el apoyo a los desertores por protectores (mujeres y hombres) civiles fueron considerados como delitos políticos y sancionados con unos castigos muchísimo severos. Después de la guerra, la sociedad austriaca a los supervivientes de esta persecución confrontó con el rechazo y la hostilidad. Aunque en Austria se mantuvo el mito durante mucho tiempo que en 1938 se convirtió en la "primera víctima" de la política de guerra alemán, el servicio en la Wehrmacht de "Gran Alemania", no obstante, era considerado como cumplimiento de un deber o incluso como heroico.

Inspirado por investigaciónes históricas, a partir del comienzo del nuevo milenio, prevaleció el conocimiento de que la justicia militar nazi se puso incondicionalmente al servicio de una guerra criminal. En 2009, el Consejo Nacional rehabilitaba con los votos de los Socialdemócratas, el Partido Popular y los Verdes las víctimas de la persecución por parte de los tribunales militares, y en 2010 la ciudad de Viena decidía la construcción de un monumento a los perseguidos de la justicia militar nazi.

 

Die nationalsozialistische Militärjustiz verhängte während des Zweiten Weltkrieges mehr als 30.000 Todesurteile: gegen Soldaten, Kriegsgefangene und Zivilistinnen insbesondere aus den von der Wehrmacht besetzten Gebieten in ganz Europa. Die meisten Todesurteile ergingen gegen Deserteure und "Wehrkraftzersetzer". Viele tausend weitere Soldaten starben nach kriegsgerichtlichen Urteilen in sogenannten Bewährungseinheiten an der Front. Die bestraften Handlungen, Lebenswege und biografischen Hintergründe der Verfolgten sind sehr vielfältig. Vor den Militärgerichten standen politische Gegnerinnen des Nationalsozialismus ebenso wie Menschen, die aus sehr unterschiedlichen Motiven individuelle Freiräume suchten. Jegliche Form der Widersetzlichkeit oder etwa die Unterstützung von Deserteuren durch zivile HelferInnen galten als politische Delikte und wurden mit härtesten Strafen geahndet. Nach Kriegsende begegnete die österreichische Gesellschaft den Überlebenden dieser Verfolgung mit Ablehnung und Feindschaft. In Österreich hielt sich zwar lange der Mythos, 1938 das "erste Opfer" deutscher Kriegspolitik geworden zu sein. Der Dienst in der "Großdeutschen" Wehrmacht galt jedoch als Pflichterfüllung oder gar als heldenhaft.

Angeregt durch historische Forschungen setzte sich erst ab der Jahrtausendwende die Erkenntnis durch, dass sich die nationalsozialistische Militärjustiz bedingungslos in den Dienst eines verbrecherischen Krieges gestellt hatte. Im Jahr 2009 rehabilitierte der Nationalrat mit den Stimmen der Sozialdemokraten, der Volkspartei und der Grünen die Opfer der Verfolgung durch die Wehrmachtsgerichte, und 2010 beschloss die Stadt Wien die Errichtung eines Denkmals für die Verfolgten der NS-Militärjustiz.

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Uploaded on January 13, 2017
Taken on January 11, 2017