jetepe72
Cabo Peñas, Asturias.
Con más de 100 metros sobre el nivel del mar, una experiencia excepcional en un acantilado tan afilado que parece la proa de un trasatlántico gigante. El crucero al que nos invita el Cabo Peñas no es cualquier cosa, los vientos azotan, nos traen el mar con toda su rabia, y sobre nuestras cabezas vuelan las gaviotas. El oleaje se parte a la mitad contra la proa de nuestra nave imaginaria que en realidad es una coraza saliente y poderosa de la misma tierra. El mar se escinde contra el mascarón de proa; una figura cuarcítica, abstracta y geométrica. Misteriosa también.
Cabo Peñas, Asturias.
Con más de 100 metros sobre el nivel del mar, una experiencia excepcional en un acantilado tan afilado que parece la proa de un trasatlántico gigante. El crucero al que nos invita el Cabo Peñas no es cualquier cosa, los vientos azotan, nos traen el mar con toda su rabia, y sobre nuestras cabezas vuelan las gaviotas. El oleaje se parte a la mitad contra la proa de nuestra nave imaginaria que en realidad es una coraza saliente y poderosa de la misma tierra. El mar se escinde contra el mascarón de proa; una figura cuarcítica, abstracta y geométrica. Misteriosa también.