El Jaciment dels Casots
Texto trilingüe, catalán-castellano-inglés, legible si pincháis sobre la foto
La fauna dels Casots (I)
Ampelomeryx ginsburgi
Ampelomeryx era un paleomerícido, un grupo de extraños rumiantes extinguidos que se alimentaban de hojas y vegetales tiernos. Se caracterizan por la presencia de múltiples cuernos cubiertos de pelo, como en las jirafas actuales. Ampelomeryx tenía dos cuernos planos sobre los ojos y uno más largo en forma de Y en la parte posterior de la cabeza. Los machos, además, tenían colmillos afilados. Los cuernos y colmillos servían para exhibirse y también se usaban como armas en combates rituales entre machos.
Amphicyon olisiponensis
Durante gran parte del Mioceno los depredadores más grandes de Europa fueron los imponentes amficiónidos. Popularmente se les llama osos-perro, aunque están más emparentados cn los perros que con los osos. Amphicyon olisiponensis pesaba unos 150 kg, y, puesto que no era demasiado ágil, debía ocultarse entre la maleza para sorprender y abatir animales relativamente grandes. Podía propinar una mordedura muy fuerte, capaz de romper huesos, y seguramente también debería alimentarse a menudo de carroña, al igual que las actuales hienas.
El Jaciment dels Casots
Texto trilingüe, catalán-castellano-inglés, legible si pincháis sobre la foto
La fauna dels Casots (I)
Ampelomeryx ginsburgi
Ampelomeryx era un paleomerícido, un grupo de extraños rumiantes extinguidos que se alimentaban de hojas y vegetales tiernos. Se caracterizan por la presencia de múltiples cuernos cubiertos de pelo, como en las jirafas actuales. Ampelomeryx tenía dos cuernos planos sobre los ojos y uno más largo en forma de Y en la parte posterior de la cabeza. Los machos, además, tenían colmillos afilados. Los cuernos y colmillos servían para exhibirse y también se usaban como armas en combates rituales entre machos.
Amphicyon olisiponensis
Durante gran parte del Mioceno los depredadores más grandes de Europa fueron los imponentes amficiónidos. Popularmente se les llama osos-perro, aunque están más emparentados cn los perros que con los osos. Amphicyon olisiponensis pesaba unos 150 kg, y, puesto que no era demasiado ágil, debía ocultarse entre la maleza para sorprender y abatir animales relativamente grandes. Podía propinar una mordedura muy fuerte, capaz de romper huesos, y seguramente también debería alimentarse a menudo de carroña, al igual que las actuales hienas.