Baños de Maria Padilla
Los baños de María de Padilla es uno de los lugares más fotografiados de Sevilla. La simetría de sus bóvedas góticas reflejadas en el agua, las inquietantes galerías al fondo, la delicada luz natural que llena la estancia consigue que los visitantes del Real Alcázar empuñen su cámara y quieran llevarse para siempre una imagen de este misterioso lugar...¡Esta es la mia!
Los baños son una zona subterránea, una cripta abovedada que incluye un aljibe y que se encuentra debajo del patio del Crucero. Se compone de tres naves, la central mayor que las laterales; siendo su estructura de piedra, revestida de mortero de cal, y pintada.
Se crearon en época almohade (siglos XII y XIII) como un área excavada en la tierra en la que se estableció un recinto ajardinado con el estanque, el cual reunía condiciones de temperatura y humedad idóneas para mitigar los rigores de la estación veraniega.
Durante la visita se percibe rápidamente es el cambio drástico de temperatura. Por ello es considerado popularmente como el lugar más fresco de Sevilla.
Sufrirían una transformación en el s. XIII durante el reinado de Alfonso X el Sabio, momento en el cual a la par que se edificaba el suntuoso palacio gótico al que se le denominó Cuarto del Caracol, se le harían a los baños sus bóvedas igualmente góticas. Sobre la piscina se levanta una nave central constituida por diez tramos soportados por bóveda de crucería; y otras dos por las que discurren los pasillos laterales.
Reciben los baños su nombre por la noble dama del siglo XIV María de Padilla de quien según la leyenda se dice que en ellos se bañaba. Esta fue amante de Pedro I el Cruel entre 1352 y 1361 y ivieron en este palacio, tras morir, tanto la amaba el rey que hizo que las Cortes la proclamaran reina una vez muerta y que el arzobispo de Toledo consagrara válido su matrimonio con ella de palabra y anulara los otros dos que éste había contraído, con lo cual también legitimaba su descendencia para la sucesión. Por esto, descasan sus restos en la capilla Real de la Catedral de Sevilla.
Otra cosa que se percibe rápidamente es el cambio drástico de temperatura. Por esto es considerado popularmente como el lugar más fresco de Sevilla.
La galería subterránea que hoy conocemos, es objeto de numerosas leyendas. Se cuenta que María de Padilla, la amante del rey Pedro I, famosa por su deslumbrante belleza, se paseaba desnuda por el palacio camino de su baño. También se dice que el monarca pedía a quienes atendía en audiencia que, antes de dirigirle una palabra, bebieran de las aguas donde se bañaba María.
Cámara Nikon D850 con lente 24-120 F4/G-VR
Recomiendo ver en grande / I ecommend see in larger clicking on the image
Baños de Maria Padilla
Los baños de María de Padilla es uno de los lugares más fotografiados de Sevilla. La simetría de sus bóvedas góticas reflejadas en el agua, las inquietantes galerías al fondo, la delicada luz natural que llena la estancia consigue que los visitantes del Real Alcázar empuñen su cámara y quieran llevarse para siempre una imagen de este misterioso lugar...¡Esta es la mia!
Los baños son una zona subterránea, una cripta abovedada que incluye un aljibe y que se encuentra debajo del patio del Crucero. Se compone de tres naves, la central mayor que las laterales; siendo su estructura de piedra, revestida de mortero de cal, y pintada.
Se crearon en época almohade (siglos XII y XIII) como un área excavada en la tierra en la que se estableció un recinto ajardinado con el estanque, el cual reunía condiciones de temperatura y humedad idóneas para mitigar los rigores de la estación veraniega.
Durante la visita se percibe rápidamente es el cambio drástico de temperatura. Por ello es considerado popularmente como el lugar más fresco de Sevilla.
Sufrirían una transformación en el s. XIII durante el reinado de Alfonso X el Sabio, momento en el cual a la par que se edificaba el suntuoso palacio gótico al que se le denominó Cuarto del Caracol, se le harían a los baños sus bóvedas igualmente góticas. Sobre la piscina se levanta una nave central constituida por diez tramos soportados por bóveda de crucería; y otras dos por las que discurren los pasillos laterales.
Reciben los baños su nombre por la noble dama del siglo XIV María de Padilla de quien según la leyenda se dice que en ellos se bañaba. Esta fue amante de Pedro I el Cruel entre 1352 y 1361 y ivieron en este palacio, tras morir, tanto la amaba el rey que hizo que las Cortes la proclamaran reina una vez muerta y que el arzobispo de Toledo consagrara válido su matrimonio con ella de palabra y anulara los otros dos que éste había contraído, con lo cual también legitimaba su descendencia para la sucesión. Por esto, descasan sus restos en la capilla Real de la Catedral de Sevilla.
Otra cosa que se percibe rápidamente es el cambio drástico de temperatura. Por esto es considerado popularmente como el lugar más fresco de Sevilla.
La galería subterránea que hoy conocemos, es objeto de numerosas leyendas. Se cuenta que María de Padilla, la amante del rey Pedro I, famosa por su deslumbrante belleza, se paseaba desnuda por el palacio camino de su baño. También se dice que el monarca pedía a quienes atendía en audiencia que, antes de dirigirle una palabra, bebieran de las aguas donde se bañaba María.
Cámara Nikon D850 con lente 24-120 F4/G-VR
Recomiendo ver en grande / I ecommend see in larger clicking on the image