Dentro de una caja de papel, tatuada de limones azules, en acompañamiento a una botellita verde, con clavos de olor, junto a una caja armada con papel rojo y arrugado, me encontraba yo, aquí, en el Sur de Chile, en la Isla de Chiloé, denominada Isla mágica, misteriora, hermosa, entre otros calificativos.