-No te obsesiones con tener la última cámara del mercado. Aprovecha la que tienes y trabaja en sacarle el mayor partido y en mostrar todo lo que llevas dentro.
-La cámara tiene la virtud de obligarte a ver. No se coge una cámara para no ver. Se coge para detener la mirada y enfocar, para preguntarte acerca de lo que estás viendo, para percibir las presencias invisibles.