Dice Susana Sontag que “la fotografía es, antes que nada, una manera de mirar, no es la mirada misma.”

Pues bien. Podría decirse que a los 17 años empecé a mirar con una cámara fotográfica y no he dejado de hacerlo desde entonces.

Han sido muchas las cámaras, las instantáneas, los lugares. He fotografiado gentes, calles, gestos tranquilos y expresiones cogidas por sorpresa, bellezas y miserias, colores, luces y sombras, nieves y glaciares, atmósferas, agua… porque el ojo del fotógrafo es el ojo de un cazador y se alimenta de momentos, de segundos que su magia hace eternos.

Así, en cada viaje, en cada captura, encuentro nuevas miradas, nuevos futuros recuerdos y el ojo incansable continúa esa búsqueda que deseo nunca termine.

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