Soy Fado, nací en Ecuador, vivo en Misiones (Argentina) desde 1998. Me recibí de licenciado en genética, pero dejé la investigación formal para hacer lo que pueden ver acá. Organizo y pinto en Arte Callejero Contra las Represas, una convocatoria periódica de distintas expresiones artísticas en contra de la construcción de megarepresas en los ríos de Misiones.

 

Trabajo sin boceto (freehand) por lo general, usando tinta, acrílicos, aerosoles, látex o sintético sobre distintos soportes. Con técnicas de: Dibujo / Pintura / Soporte Digital / Cartapesta / Murales / Stickers / Arte Callejero / Pintura en vivo / Intervención de textos sagrados / Personalización y creación de objetos. Además brindó servicios de Ilustración, brindo asesoramiento gráfico y visual. Manejo software para edición y manipulación digital de imágenes.

 

Gran parte de mi producción artística consiste en inventar mi propio universo de seres, dioses y situaciones en entornos selváticos. Con mis obras intento exaltar a Culturas originarias Latinoamericanas y a las Selvas neotropicales y su biodiversidad. Investigó mitologías populares contemporáneas y precolombinas. Tomó una posición decolonial y crítica ante el dogmatismo religioso y la mercantilización de la vida.

 

 

Entrevista en el diario El Territorio

(Lunes 7 de abril de 2014 por Silvia Godoy)

La Misiones que viene | Facundo “Fado” Tejeda. Artista plástico

 

“Los colonizadores dieron al Curupí el sesgo malvado”

 

El artista plástico ecuatoriano reside en Posadas hace 16 años; en distintos soportes denuncia el avance predador de los poderosos sobre la selva y la cultura originaria

 

Llegó desde Ecuador para estudiar genética y no volvió a irse. De eso pasaron 16 años. “Hay una hermandad, una continuidad del paisaje en la selva tropical de toda Latinoamérica, y hay también una necesidad de resistencia al colonialismo que, para mí, más allá de las nostalgias de la familia, me hace sentir muy cómodo y muy cercano a la gente acá”, dijo Fado en un momento de la charla que mantuvo con El Territorio en la terraza de su taller en el barrio Los Pinos.

 

Reflexionó, entre otras cosas, sobre las tradiciones regionales, la tensión constante entre el origen y la cultura impuesta por los poderosos y el valor del arte callejero como forma de expresión de lo silenciado.

 

Fado es Facundo Tejeda Cajas, genetista y artista nacido en Quito; creció en una peña, el negocio familiar, y tuvo contacto desde la infancia con músicos y personajes de la cultura popular. “Mi padre es argentino y teníamos un negocio, una peña, pulpería, muy al estilo argentino que se llamaba El Chúcaro, nosotros vivíamos en el piso de arriba y el estímulo de la diversidad y el arte era cosa de todos los días”, recordó el creador de esos personajes de genitales y ojos gigantes que viven en las paredes de varias esquinas de la ciudad.

 

¿Qué te trajo a Misiones, encontraste acá tu camino en el arte?

Tengo 34 años, llevo la mitad de mi vida acá, llegué en el 98, me vine a estudiar Genética y me fui quedando, me recibí en el 2007, hice investigación y al mismo tiempo dibujaba y me fue interesando la cuestión de lo popular, me invitaron a exponer y después a pintar un mural y así comencé a mostrar mi trabajo.

 

¿Cómo fue emprender un viaje para estudiar lejos, el esfuerzo, recibirte y cuándo sentiste que la vida te llevaba por otro lado?

En realidad siempre pinté, siempre dibujé y eso que se cree de que Genética es tanto estudio, creo que es tanto estudio como en cualquier otra carrera, que hay que ponerse a leer para poder aprender el código de lo que se está estudiando, esas técnicas de investigación las aplico a mis obras y no siento que fue un cambio tan rotundo, es como que no me va la investigación formal.

 

Entonces… ¿no es tan diferente la ciencia del arte, en cuanto son expresiones creativas?

Y tienen diferencias en su materia prima, pero son construcciones humanas ambas y necesitan una elaboración creativa.

Yo cuando me recibí tenía una beca del Conicet, estaba haciendo un doctorado en Ciencias Naturales y renuncié a la beca, pero mi interés por la biodiversidad sigue, la cuestión de la conservación está presente en mi obra.

 

¿La temática de la naturaleza está en tu obra, te considerás un militante de la conservación y el cuidado del medio ambiente?, es un tema que en Misiones se impone todo el tiempo, el problema de la convivencia entre el desarrollo y la selva.

Cuando recién empecé a estudiar la universidad, había pensado en algo más volcado a la producción, pero lo bueno de la carrera de la Unam es que te abre un abanico muy grande de opciones de lo que se puede hacer usando la genética y yo empecé a ver cuestiones de genética aplicada a la conservación y me fui por ese lado, por análisis de biodiversidad.

 

¿Decís que desde el arte también se puede militar por la conservación, y por el rescate de las expresiones regionales?

En mis obras uso mucho esta información de biodiversidad, no académicamente sino como una cuestión de la diversidad que hay, de las distintas texturas que se pueden utilizar o crear o formar. Y sí, otro de mis intereses es esto que decías de retomar la cuestión de los pueblos originarios como una cuestión de abordaje anticolonial y anti religioso y específicamente anticatólico, porque fue la religión que se impuso en nuestra América.

 

Ahí los latinoamericanos vienen de la misma matriz, son el resultado de eso que sobrevivió, lo que sucumbió y también lo que se fundió al chocar la cultura de los dominadores y los pueblos originarios…

Claro, Sudamérica es la conquista española y el intento e incluso el éxito en la destrucción de las culturas locales, porque había mucha gente en América cuando llegaron los enviados de los reyes de España a imponer un nuevo orden y una nueva religión para llenarse sus bolsillos y para tener mano de obra barata. Pero también Sudamérica es la resistencia. Es una lucha constante por subvertir este orden de poder.

 

¿Fue esta convicción la que te llevó a interesarte por la mitología regional, por la selva misionera?; en tus obras se observan al yaguareté, al Pombero, al Curupí; ¿cómo fue este acercamiento?

Cuando recién llegué fui escuchando estos mitos populares, y lo que me llamó la atención fue cómo iba cambiando la historia dependiendo de quien me lo contaba, cómo cambiaban las características del personaje; entonces empecé a buscar un poco de información y comenzaron a entrar estos mitos en mis obras. Me pareció bueno hacer un rescate y ahí también hay una relación con el tema de conservación, o sea acá estaban los guaraníes que vivían en la selva y la aprovechaban de un modo bastante distinto al modo en que la aprovechamos hoy; los modos de consumo los modos de uso eran bastante distintos a los de hoy.

 

¿La conservación es resistencia?

Tengo toda una obra que está relacionada con la temática anti represa, la conservación del agua y otras obras que tienen una simbología totalmente distinta, las obras anti religiosas son otra cosa estética y simbólicamente, pero sí está presente porque me parece una forma de buscar las imágenes y los símbolos comunes a América, las selvas tropicales son muy parecidas, con estas características de mucha biodiversidad con pueblos originarios asociados a estas selvas, por eso utilizo estos símbolos, porque me parece que son un rescate que va más allá de la cultura local, me parece que es un modo de establecer una posición anticolonial.

 

¿Considerás que hay en la escena artística local una intención de rescatar lo autóctono?

Hay distintos abordajes, hay un montón de artistas que pueden utilizar esos elementos y abordarlos de distintas maneras, puede ser que no se utiliza como una simbología constante, pero hay obras que abordan esos temas, personalmente, mi visión es apuntar hacia esa cultura riquísima regional que se está perdiendo.

 

Lograste que las personas al ver una pintura tuya te reconozcan, ¿pensás que la lectura que se hace de tus obras es la que buscás?

Y las personas leen lo que les parece, cada uno lee de acuerdo a sus subjetividades, entonces cada uno va a llegar a conclusiones distintas, yo sí espero que se pueda leer, o sea no te voy a explicar una obra, porque la idea es que se complete con la mirada del otro, porque un mismo símbolo puede significar muchas cosas depende de quién lo mire.

 

Las diferentes opiniones y miradas, las pudiste experimentar cuando tu obra “Jungle potentia” fue tapada en la Facultad de Artes de Oberá en 2011 ¿Lo que querías mostrar como un símbolo de primacía de la cultura regional, otros lo interpretaron como un ataque a la religión católica?

Son obras políticas, yo intento hacer obras políticas y cuando intento hacer obras políticas te va a generar opinión, pero lo que no sabía era que lo iban a tapar. Yo quiero que mi obra sea política.

 

¿Qué sentiste frente a la censura?

Lo primero que pensé fue que era la Facultad la que había tapado, después hablé con las autoridades y no fue así

El grupo Trillo Sustenthable de Oberá organiza todos los años ‘Cruzacalle’, un evento de arte urbano, me invitaron y me dijeron queremos que pintes sobre mitos...

Y bueno, hice un Curupí sobre una ampliación de hoja de La Biblia, que era un soporte que ya venía utilizando, la idea era hacer un cambio en las relaciones de poder que se habían establecido cuando llegan los colonizadores; la religión cristiana se pone por encima de la cultura local, entonces yo quería invertir esa relación de poder y poner esa cultura local por encima de los colonizadores.

 

¿Y pensaste que iba a causar esta reacción?

Pensé que al estar en una facultad de arte iba a haber una cuestión de debate en lugar de una censura, la propuesta era plantear que se hable de las cosas, no que lo tapen.

 

La cuestión de la genitalidad está muy presente en tu obra, ¿es provocación, naturaleza…?

La desnudez es sacarle toda noción de clase o tiempo a los personajes, volver a ese vestido de gracia que estaba en el paraíso de algún modo.

 

Son como desmesurados en su desnudez…

El Curupí me llama la atención, porque en Latinoamérica hay personajes muy parecidos con nombres distintos, sin embargo comparten las mismas características. En Ecuador está el Chuzalongo, que es muy parecido al Curupí.

Mi primer abordaje fue apuntar a la cultura local, pero también fue cambiando mi manera de verlo, leer a autores como León Cadogan o Bartomeu Meliá me fueron abriendo los ojos, que en realidad el mito popular que circula es más bien un mito jesuita y de ahí la cuestión en común con otros mitos de América latina.

 

¿Son relatos tamizados por la colonización?

Claro, lo que yo estoy viendo en relación a lo que pude ir leyendo es que existían en las culturas originarias estos relatos, en el caso del Curupí de los guaraníes, es un personaje asociado a la primavera y a la fecundidad, al monte, pero originalmente no lo plantean con un pene descomunal, en realidad era un dador de vida eterna.

Pero a ese personaje, cuando llegan los españoles le sacan todas esas características relacionadas con el monte, y se va dando este sesgo más malvado.

Por eso, ahora le doy un vuelco de mezclarlo con íconos religiosos, porque justamente este pene desmesurado y malo, que embarazaba a las chicas que se perdían en el monte, no es tan así originalmente, sino que es un relato de quienes escribían la historia, y por eso me interesa en particular ese personaje, y también otros como el Pombero, la Caá Yarí.

Y me preguntabas sobre la desmesura de los genitales; es una forma de construir las imágenes, me parece que es si estás en la calle, tenés que buscar estrategias que hagan que alguien se detenga a mirar la obra y se quede mirando y que lo analice y que vea que hay algo más allá de la desnudez o de los ojos grandes.

 

Profundizar en la historia entonces, ¿cambió la manera de abordar tu trabajo?

Intento leer, informarme, me interesa la política, y para conocer la política tenés que conocer la historia, me parece que con el tema de los mitos locales populares que circulan; el abordaje queda hasta ahí, en ver la historia que más circula, pero no veo que haya una búsqueda histórica de esa construcción, no veo que mucho de eso.

 

Te interesa la política y la historia, ¿lo social entra en una obra de arte?

Me conmueve la realidad, el abordaje político desde el arte, es parte de eso, buscar el tema de las represas por ejemplo, es una cuestión de búsqueda del bien común, porque si vamos destruyendo el lugar donde vivimos nos vamos a quedar sin lugar donde vivir todos, el que tiene más y el que tiene menos. Tenemos que encontrar la forma de vivir mas armónicamente con la naturaleza y en Misiones, con la selva.

 

Hay en Posadas expresiones de arte callejero que van ganando las paredes. ¿Puede ser la oportunidad de decir algo?

La idea de que la obra esté en la calle es para que dialogue con un montón de personas, la responsabilidad del artista puede ir en la elección de los símbolos. A mí me mueve poner sobre la mesa algunas discusiones que no se dan, tratar de poner en agenda cuestiones que no se tratan en los medios de comunicación o se los aborda muy escueto o tendencioso, como las represas, o la injerencia de la religión en la sociedad.

 

¿Se puede contra ese silencio?

Y si está en la calle no se puede silenciar, lo podés tapar, romper la pared pintarlo encima, pero si hacen eso también se están expresando. Yo tomo una clara posición política de defensa del arte en la calle como visceral e inmediato.

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  • JoinedMay 2013
  • OccupationLicenciado en Genética / Artista Visual
  • HometownQuito, Ecuador
  • Current cityPosadas
  • CountryArgentina
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