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La paciencia es un árbol de raices amargas, pero de muy dulces frutos.

Este año he tenido ocasión de salir un par de veces a intentar fotografiar la flor de los almendros que en esta época florecen por nuestra ciudad. No estoy 100% satisfecho, pero creo que alguna toma se puede salvar. Al final los días han ido tirando a peor, y el aire, pero sobre todo la luz, no ha acompañado, y no veo colmados mis deseos.

Hacer fotos a las flores de los almendros es armarse de paciencia, esperar trescientos cincuenta días para luego emborracharte de belleza. Si hay una estampa deseada para mi ciudad, la de la primavera con sus almendros es una de ellas. Las otras podrían ser con nieve, que aún es más difícil de conseguir, y esos mágicos atardeceres que nos deleita ese cielo tan maravilloso del que disfrutamos.

Esta vez, ya os digo, he contado con mala luz, y el viento me ha fastidiado bastante, pues las diminutas ramas son endiabladamente juguetonas en cuanto eolo hace acto de presencia.

Esta ramita, concretamente, está situada nada más empezar la calle río Estenilla, justo al lado de la rotonda de la carretera.

 

www.google.es/maps/@39.865965,-3.957502,3a,75y,221.57h,83...

 

Los días de sol "meloso" es una delicia girar la rotonda y encontrarte estos tres árboles preñados de flores rosas... hermosa estampa.

Las flores son una de las bellezas más efímeras que conocemos, pero aun con eso, siempre estamos deseosos de verlas y disfrutarlas, aunque sea por tan corto espacio de tiempo. La primavera ya llega, y con ella toda la explosión de luz, color y olor en los campos y los jardines. Dentro de quince días, no reconoceremos estos árbloes, mudarán las flores por las hojas verdes, para luego, en una liturgia tantas veces puesta en escena, volverse desnudos hasta el año que viene.

Y la vida... mi vida es ahora mismo la amargura de la paciencia, el dolor del silencio, de callar para no estropear nada... me encuentro desnudo como el almendro en noviembre, mis flores marchitaron hace tres años ya... pero albergo la tibia esperanza de que, aunque sea al final de mi existencia, de mis muchos días amargos que me queden por vivir, pueda disfrutar de nuevo, al lado de quien amo, de los dulces frutos que llevo dentro, y colmarla con las flores que en mi corazón habitan.

 

Besos.

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Uploaded on March 19, 2015
Taken on March 17, 2015