Julieta Portel
La niña del faro
Dicen que es posible saber cosas sobre la vida de una persona observando su cuerpo. Sin duda así sucede con mi perro. Tiene las patas traseras más cortas que las delanteras porque siempre se clava por un extremo y trepa con dificultad con el otro. En llano, anda con una especie de contoneo que magnifica su alegría. No sabe que a los demás perros las cuatro patas les miden lo mismo. Suponiendo que sea capaz de pensar, piensa que los demás perros son como él, así que no padece el menor atisbo de la enfermiza introspección que define a la raza humana y que imprime el miedo o el castigo a todo lo que se sale de la norma.
La niña del faro. Jeanette Winterson
La niña del faro
Dicen que es posible saber cosas sobre la vida de una persona observando su cuerpo. Sin duda así sucede con mi perro. Tiene las patas traseras más cortas que las delanteras porque siempre se clava por un extremo y trepa con dificultad con el otro. En llano, anda con una especie de contoneo que magnifica su alegría. No sabe que a los demás perros las cuatro patas les miden lo mismo. Suponiendo que sea capaz de pensar, piensa que los demás perros son como él, así que no padece el menor atisbo de la enfermiza introspección que define a la raza humana y que imprime el miedo o el castigo a todo lo que se sale de la norma.
La niña del faro. Jeanette Winterson