Blemisyou
Sé que no debería escribir esto y que cuando recupere los cinco sentidos pensaré: "Nunca más."
Y una voz dirá: "Deja de mentirte."
No me preguntes si confío en ti. Claro que no confío en ti. Eso es lo bonito, ¿no? Arriesgarme y dejarme caer sin saber si vas a agarrarme o vas a reírte cuando me veas ahí tirada. Al fin y al cabo, una sonrisa es una sonrisa. Por ahí dicen que las más bonitas son las que más duelen, será que me estoy acostumbrando al dolor, o a las sonrisas, o qué coño sé yo, espero no acostumbrarme nunca.
Estoy borracha de amor, o Brugal-cola. ¿Cuál de los dos se echaba en un vaso?
Menuda vida más insustancial la nuestra. La de los seres humanos, quiero decir.
Levantas la mirada del suelo, ves unos tacones sujetando unas piernas bonitas y el mundo se te para y el corazón se te dispara...
Sigues tu camino ascendente, piensas lo bella que sería la vida con la cabeza apoyada en esa barriguita y lo divertidas que serían las noches con él.
En el cuello algunos pararíamos a tomar un descanso y rodearlo de los besos más dulces...
Y después llega otra vez tu puta sonrisa capaz de matarme como un fusil.
¿Cuánto dices que dura esa tal felicidad?
Siempre acabamos en el mismo sitio. En el sofá, con un libro que he empezado decenas de veces pero del cuál no he leído más de quince páginas. Lo reservo para ocasiones como esta.
Y ahí es cuando ya no sé si estoy borracha de amor o mañana tendré resaca y me sabrá la boca a 'deberías irte a casa'. Menos mal que no estoy escribiendo esto. ¿Te imaginas qué vergüenza si lo lees?
Autocondenándome a tu castigo eterno. Qué pardilla sería, ¿no?
Sé que no debería escribir esto y que cuando recupere los cinco sentidos pensaré: "Nunca más."
Y una voz dirá: "Deja de mentirte."
No me preguntes si confío en ti. Claro que no confío en ti. Eso es lo bonito, ¿no? Arriesgarme y dejarme caer sin saber si vas a agarrarme o vas a reírte cuando me veas ahí tirada. Al fin y al cabo, una sonrisa es una sonrisa. Por ahí dicen que las más bonitas son las que más duelen, será que me estoy acostumbrando al dolor, o a las sonrisas, o qué coño sé yo, espero no acostumbrarme nunca.
Estoy borracha de amor, o Brugal-cola. ¿Cuál de los dos se echaba en un vaso?
Menuda vida más insustancial la nuestra. La de los seres humanos, quiero decir.
Levantas la mirada del suelo, ves unos tacones sujetando unas piernas bonitas y el mundo se te para y el corazón se te dispara...
Sigues tu camino ascendente, piensas lo bella que sería la vida con la cabeza apoyada en esa barriguita y lo divertidas que serían las noches con él.
En el cuello algunos pararíamos a tomar un descanso y rodearlo de los besos más dulces...
Y después llega otra vez tu puta sonrisa capaz de matarme como un fusil.
¿Cuánto dices que dura esa tal felicidad?
Siempre acabamos en el mismo sitio. En el sofá, con un libro que he empezado decenas de veces pero del cuál no he leído más de quince páginas. Lo reservo para ocasiones como esta.
Y ahí es cuando ya no sé si estoy borracha de amor o mañana tendré resaca y me sabrá la boca a 'deberías irte a casa'. Menos mal que no estoy escribiendo esto. ¿Te imaginas qué vergüenza si lo lees?
Autocondenándome a tu castigo eterno. Qué pardilla sería, ¿no?