camarasusadas
VENTA: CONTAX IIIA + SONNAR F1.5
BUENOS AIRES, ARGENTINA
Contax iiiA con Sonnar 50mm f1,5 - $2500 PESOS ARGENTINOS
Cámara clásica de los años 40, de visor directo y lentes intercambiables. Incluye lente de 50mm f1,5.
Ésta es la Contax iiiA con su lente Sonnar. Es la cámara que más pena me da vender. La contax iiiA es un hito en la historia de la fotografía, superando a las Leica de su tiempo (sin mencionar que ahora cuesta una fracción de lo que cuesta una leica). Es del año `39 y tiene características que sólo después de una o dos décadas copiaron el resto de las cámaras:
- Fotómetro incorporado, con un mecanismo que guía al fotógrafo a través de las exposiciones correctas.
- Autodisparador
- Telémetro súper preciso, compuesto de dos cuñas de cristal en un sistema rotatorio. (a pesar de que lo leí muchas veces, todavía no termino de entender cómo funciona). Es la única cámara 35mm, junto con las AF, con la que realmente logro hacer foco.
- A diferencia de las Leica, el telémetro y el visor se miraban por la misma ventana, con lo que es posible enfocar y encuadrar al mismo tiempo.
- A diferencia de muchas otras cámaras de su época, el obturador estaba unificado para velocidades bajas o altas.
- Montura a bayoneta (en lugar de a rosca de las Leica)
Con sólo sostenerla, uno se da cuenta de que tiene en sus manos algo de muchísimo valor. Todas sus piezas son de metal y se siente en su peso. Es sólida, precisa y de funcionamiento suave. Obtura de 1/2s a 1/1250s (1/1000 para las Leica) además de B y T. El obturador sólo es una maravilla de la técnica. Está compuesto de más de 700 piezas y es de cortinilla vertical. Para calibrar la velocidad justa no sólo varía la velocidad con la que pasa la cortinilla sino que también la ubicación de cada tablilla de metal. Es la parte más crítica de la cámara, la primera que se rompe. Este ejemplar está impecable. Tiene un fotómetro incorporado que todavía ahora (73 años más tarde) mide con precisión y que con ayuda de unas ruedas, otorga la exposición correcta para la toma. Algo de lo más extraño, es posible hacer foco desde el cuerpo: cerca del disparador, tiene una rueda que hace girar el anillo de enfoque de los lentes. No estoy seguro de qué utilidad puede tener esto pero sí sorprende.
El sonnar 50mm f1,5 es pequeño. Muy pequeño. Cómo algo de ese tamaño puede tener esas prestaciones. Porque es un súper lente. Está formado por 6 cristales en 4 grupos. Es una maravilla en grandes aperturas, con un Bokeh precioso, y con una definición increíble cuando se lo usa a partir de f4. Lo que me encanta es que no tiene ese contraste duro y artificial tan común en los lentes nuevos, sino que tiene un contraste parejo que pasa por todos los grises. Lo que sí, nunca lo usé con película color. Los cristales no tienen recubrimiento anti-reflejo para película color. El enfoque es de lo más suave y tiene un recorrido larguísimo para que sea lo más preciso posible. El selector de diafragmas mueve el sistema de diez paletas curvas que permite elegir cualquier punto entre f1,5 a f16.
La cámara está impecable, le daría 11 puntos. Ésta es la cámara que más me duele vender porque sé que nunca voy a encontrar otra en este estado. Lo cierto es que la uso poco y que también me da pena que no esté sacando fotos. Todo funciona como si estuviéramos en la década del 40. El fotómetro funciona con precisión, el obturador funciona con precisión, el enfoque funciona con precisión.
El lente está 7 puntos. Tiene un problema muy común en los sonnar de la época pero que no afecta la toma. Ahora paso a explicarles. El primer grupo de lentes está pegado con una especie de resina. Esta resina hacía que, en el armado, los lentes fueran fácilmente pegados y fácilmente corregidos si quedaban en una posición incorrecta. Esto era así porque la resina se derretía a relativamente a bajas temperaturas, unos 50ºC-60ºC. Temperatura impensada para el clima germano. Ahora, esta cámara vivió en argentina 73 años. Es probable que haya sido olvidada bajo una ventana en algún verano, o encerrada en un auto en esos días de 40º que a veces tenemos en nuestras tierras. La consecuencia es que el borde de uno de estos cristales tiene las marcas de la acción del calor. Por suerte, las marcas sólo se presentan en los bordes y, por lo que pude ver, en las fotos no quedan rastros de este problema. El lente viene con su tapa y el parasol.
VENTA: CONTAX IIIA + SONNAR F1.5
BUENOS AIRES, ARGENTINA
Contax iiiA con Sonnar 50mm f1,5 - $2500 PESOS ARGENTINOS
Cámara clásica de los años 40, de visor directo y lentes intercambiables. Incluye lente de 50mm f1,5.
Ésta es la Contax iiiA con su lente Sonnar. Es la cámara que más pena me da vender. La contax iiiA es un hito en la historia de la fotografía, superando a las Leica de su tiempo (sin mencionar que ahora cuesta una fracción de lo que cuesta una leica). Es del año `39 y tiene características que sólo después de una o dos décadas copiaron el resto de las cámaras:
- Fotómetro incorporado, con un mecanismo que guía al fotógrafo a través de las exposiciones correctas.
- Autodisparador
- Telémetro súper preciso, compuesto de dos cuñas de cristal en un sistema rotatorio. (a pesar de que lo leí muchas veces, todavía no termino de entender cómo funciona). Es la única cámara 35mm, junto con las AF, con la que realmente logro hacer foco.
- A diferencia de las Leica, el telémetro y el visor se miraban por la misma ventana, con lo que es posible enfocar y encuadrar al mismo tiempo.
- A diferencia de muchas otras cámaras de su época, el obturador estaba unificado para velocidades bajas o altas.
- Montura a bayoneta (en lugar de a rosca de las Leica)
Con sólo sostenerla, uno se da cuenta de que tiene en sus manos algo de muchísimo valor. Todas sus piezas son de metal y se siente en su peso. Es sólida, precisa y de funcionamiento suave. Obtura de 1/2s a 1/1250s (1/1000 para las Leica) además de B y T. El obturador sólo es una maravilla de la técnica. Está compuesto de más de 700 piezas y es de cortinilla vertical. Para calibrar la velocidad justa no sólo varía la velocidad con la que pasa la cortinilla sino que también la ubicación de cada tablilla de metal. Es la parte más crítica de la cámara, la primera que se rompe. Este ejemplar está impecable. Tiene un fotómetro incorporado que todavía ahora (73 años más tarde) mide con precisión y que con ayuda de unas ruedas, otorga la exposición correcta para la toma. Algo de lo más extraño, es posible hacer foco desde el cuerpo: cerca del disparador, tiene una rueda que hace girar el anillo de enfoque de los lentes. No estoy seguro de qué utilidad puede tener esto pero sí sorprende.
El sonnar 50mm f1,5 es pequeño. Muy pequeño. Cómo algo de ese tamaño puede tener esas prestaciones. Porque es un súper lente. Está formado por 6 cristales en 4 grupos. Es una maravilla en grandes aperturas, con un Bokeh precioso, y con una definición increíble cuando se lo usa a partir de f4. Lo que me encanta es que no tiene ese contraste duro y artificial tan común en los lentes nuevos, sino que tiene un contraste parejo que pasa por todos los grises. Lo que sí, nunca lo usé con película color. Los cristales no tienen recubrimiento anti-reflejo para película color. El enfoque es de lo más suave y tiene un recorrido larguísimo para que sea lo más preciso posible. El selector de diafragmas mueve el sistema de diez paletas curvas que permite elegir cualquier punto entre f1,5 a f16.
La cámara está impecable, le daría 11 puntos. Ésta es la cámara que más me duele vender porque sé que nunca voy a encontrar otra en este estado. Lo cierto es que la uso poco y que también me da pena que no esté sacando fotos. Todo funciona como si estuviéramos en la década del 40. El fotómetro funciona con precisión, el obturador funciona con precisión, el enfoque funciona con precisión.
El lente está 7 puntos. Tiene un problema muy común en los sonnar de la época pero que no afecta la toma. Ahora paso a explicarles. El primer grupo de lentes está pegado con una especie de resina. Esta resina hacía que, en el armado, los lentes fueran fácilmente pegados y fácilmente corregidos si quedaban en una posición incorrecta. Esto era así porque la resina se derretía a relativamente a bajas temperaturas, unos 50ºC-60ºC. Temperatura impensada para el clima germano. Ahora, esta cámara vivió en argentina 73 años. Es probable que haya sido olvidada bajo una ventana en algún verano, o encerrada en un auto en esos días de 40º que a veces tenemos en nuestras tierras. La consecuencia es que el borde de uno de estos cristales tiene las marcas de la acción del calor. Por suerte, las marcas sólo se presentan en los bordes y, por lo que pude ver, en las fotos no quedan rastros de este problema. El lente viene con su tapa y el parasol.