Educar para vivir: hacia una educacion global y pl
26.- Un rayo de esperanza
Vivimos en la época de la información, las nuevas tecnologías como Internet han facilitado que los conocimientos fluyan por todo el mundo de forma instantánea. De esta forma, todo el que quiera puede estar al tanto de los hechos que sucedan en cualquier lugar del mundo aunque este se encuentre a miles de kilómetros de nuestra computadora.
Esta facilidad a la hora de acceder a la información ha facilitado que mucha gente se concientice de los problemas que acontecen en el mundo actualmente. Este hecho ha provocado que los intereses de muchísimas giren hacia los movimientos sociales que buscan una mejora de la sociedad en la que vivimos a través de proyectos de cooperación en lugares donde existen diferentes problemas.
A la vez, el numero de organizaciones, instituciones y organismos sociales que trabajan sobre ello se han multiplicado, creando redes de trabajo muy interesantes que fomentan la colaboración y cooperación entre zonas y personas que quizás nunca en sus vidas se conozcan personalmente, pero que facilitan la actuación y proporcionan conocimientos que pueden ser muy valiosos para mejorar la calidad de vida de la población sobre la que se trabaja.
Este movimiento de personas concientizadas con una visión internacionalista del desarrollo humano se ha convertido en un rayo de esperanza para las sociedades del llamado tercer mundo. Estos movimientos están haciendo ver a las poblaciones de estas regiones que ya no son zonas ignoradas y/u olvidadas, sino que sienten el cariño de la cercanía de las millones de personas que consideran que el progreso humano se debe hacer de forma igualitaria en el mundo, luchando contra la actual tendencia de vivir con lujo y derroche en el primer mundo, a costa de la penuria y la miseria de los llamados países del tercer mundo.
La esperanza es el sueño del hombre despierto, tal y como dijo Aristóteles, las personas están despertando y comenzando a darse cuenta de que, a miles de kilómetros de , muchas personas sienten como si fuesen suyos los problemas de los países menos desarrollados, aunque nunca los sufran. Todos formamos la humanidad, y todos debemos sentirnos responsables de ella.
Javier Collado Ruano y José María Barroso Tristán
26.- Un rayo de esperanza
Vivimos en la época de la información, las nuevas tecnologías como Internet han facilitado que los conocimientos fluyan por todo el mundo de forma instantánea. De esta forma, todo el que quiera puede estar al tanto de los hechos que sucedan en cualquier lugar del mundo aunque este se encuentre a miles de kilómetros de nuestra computadora.
Esta facilidad a la hora de acceder a la información ha facilitado que mucha gente se concientice de los problemas que acontecen en el mundo actualmente. Este hecho ha provocado que los intereses de muchísimas giren hacia los movimientos sociales que buscan una mejora de la sociedad en la que vivimos a través de proyectos de cooperación en lugares donde existen diferentes problemas.
A la vez, el numero de organizaciones, instituciones y organismos sociales que trabajan sobre ello se han multiplicado, creando redes de trabajo muy interesantes que fomentan la colaboración y cooperación entre zonas y personas que quizás nunca en sus vidas se conozcan personalmente, pero que facilitan la actuación y proporcionan conocimientos que pueden ser muy valiosos para mejorar la calidad de vida de la población sobre la que se trabaja.
Este movimiento de personas concientizadas con una visión internacionalista del desarrollo humano se ha convertido en un rayo de esperanza para las sociedades del llamado tercer mundo. Estos movimientos están haciendo ver a las poblaciones de estas regiones que ya no son zonas ignoradas y/u olvidadas, sino que sienten el cariño de la cercanía de las millones de personas que consideran que el progreso humano se debe hacer de forma igualitaria en el mundo, luchando contra la actual tendencia de vivir con lujo y derroche en el primer mundo, a costa de la penuria y la miseria de los llamados países del tercer mundo.
La esperanza es el sueño del hombre despierto, tal y como dijo Aristóteles, las personas están despertando y comenzando a darse cuenta de que, a miles de kilómetros de , muchas personas sienten como si fuesen suyos los problemas de los países menos desarrollados, aunque nunca los sufran. Todos formamos la humanidad, y todos debemos sentirnos responsables de ella.
Javier Collado Ruano y José María Barroso Tristán