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PETROS

Como un de repente, como un de pronto las piedras llovieron, si es que las piedras pueden llover como un De Repente. O tal vez llovieron como un Ahora, o un Desde Siempre. O más bien como un Hasta Nunca, pronunciado por los labios que amas, y golpea haciendo jirones la piel y el corazón.

 

Esteban cayó de rodillas, apoyó sus manos en un intento inútil por reincorporarse. Entre los empujones y los insultos adivinó la risa de Saulo, el de Tarso. La sangre golpeaba su pecho y el miedo cerraba su garganta. No había nada por hacer. Las caras de odio del Sanedrín se reflejaban en el charco de su propia sangre.

 

FOTO: Antonio Berni

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Uploaded on December 10, 2011
Taken on December 9, 2011