Diablo en el arte ; esperanza aragones
The Devil as a dog = Diablo como perro
The classical Cerberus didn’t play a great role in diabolic iconography despite the recuperation of classical thought in modern times. In reality, the use of a dog to represent the devil, much less frequent than that of flies, cats and goats, came about at the height of urban life when country beasts were abandoned and hence domestic animals were demonised.
This Satan turned into a dog, which appears defeated at the feet of St. Michael is one of the best recreations of the figure. It is a Navarre sculpture from the middle of the 16th century whose present whereabouts are not known.
El Cerbero clásico no jugó un gran papel en la iconografía diabólica pese a la recuperación del pensamiento clásico en época moderna. En realidad la figura del perro como imagen del diablo, bastante menos frecuente que la de las moscas, gatos y cabras, vino por el apogeo de la vida urbana el abandono de las fieras del campo y la diabolización por tanto de los animales domésticos.
Este Satanás convertido en perro, en una de las mejores recreaciones de su figura aparece vencido a los pies de san Miguel, en una escultura navarra de mediado el s. XVI que actualmente se encuentra en paradero desconocido.
The Devil as a dog = Diablo como perro
The classical Cerberus didn’t play a great role in diabolic iconography despite the recuperation of classical thought in modern times. In reality, the use of a dog to represent the devil, much less frequent than that of flies, cats and goats, came about at the height of urban life when country beasts were abandoned and hence domestic animals were demonised.
This Satan turned into a dog, which appears defeated at the feet of St. Michael is one of the best recreations of the figure. It is a Navarre sculpture from the middle of the 16th century whose present whereabouts are not known.
El Cerbero clásico no jugó un gran papel en la iconografía diabólica pese a la recuperación del pensamiento clásico en época moderna. En realidad la figura del perro como imagen del diablo, bastante menos frecuente que la de las moscas, gatos y cabras, vino por el apogeo de la vida urbana el abandono de las fieras del campo y la diabolización por tanto de los animales domésticos.
Este Satanás convertido en perro, en una de las mejores recreaciones de su figura aparece vencido a los pies de san Miguel, en una escultura navarra de mediado el s. XVI que actualmente se encuentra en paradero desconocido.