Marlon Cova
La llamada del peñero
El mar en Mochima no es azul, sino turquesa como los sueños olvidados. El niño nadó hacia abajo, dejando atrás el mundo de los vivos. Sus pies se volvieron aletas, su respiración burbujas que surgían a borbotones.
Los peces lo miraban con ojos de cristal. ¿Adónde vas, niño terrestre?, parecían preguntar. Pero él solo veía el peñero, que desde el fondo lo llamaba con su canción de piedra.
La llamada del peñero
El mar en Mochima no es azul, sino turquesa como los sueños olvidados. El niño nadó hacia abajo, dejando atrás el mundo de los vivos. Sus pies se volvieron aletas, su respiración burbujas que surgían a borbotones.
Los peces lo miraban con ojos de cristal. ¿Adónde vas, niño terrestre?, parecían preguntar. Pero él solo veía el peñero, que desde el fondo lo llamaba con su canción de piedra.