Púlpito y Palabra.
Ya no se usan, ya no,
el púlpito y la palabra.
Ya no se suben a él
para desde allí usar
esa palabra sagrada
que sólo la explica la fe.
Se han creado otros púlpitos,
léase internet por ejemplo,
desde los cuales cualquiera
no tiene inconveniente
en soltar su perorata
creyendo que dice algo
y vete a saber tú qué.
Ya no hay púlpitos que enseñen
ni palabra verdadera.
Todo es según conviene.
Ya no hay palabra buena,
ni honor en la palabra,
todo es vanidad, y a veces,
es mentira que empobrece.
Púlpito y Palabra.
Ya no se usan, ya no,
el púlpito y la palabra.
Ya no se suben a él
para desde allí usar
esa palabra sagrada
que sólo la explica la fe.
Se han creado otros púlpitos,
léase internet por ejemplo,
desde los cuales cualquiera
no tiene inconveniente
en soltar su perorata
creyendo que dice algo
y vete a saber tú qué.
Ya no hay púlpitos que enseñen
ni palabra verdadera.
Todo es según conviene.
Ya no hay palabra buena,
ni honor en la palabra,
todo es vanidad, y a veces,
es mentira que empobrece.