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Madera

En aquellos teatros que aún se conserva el escenario de madera se puede aún escuchar e intuir que un personaje va a entrar en escena sin tan siquiera haber aparecido por alguna pata. Y es que el crujir de la madera nos señala la presencia de algún interprete que, por muy sigilosa que pretenda o tenga marcada su entrada en escena, no puede evitar el rechinar que provoca su peso sobre el suelo.

Para quién no está habituado a esta ceremonia tan característica del teatro puede acabar resultandole molesta o incluso desagradable para el disfrute del espectáculo. Pero son precisamente estos “accidentes” del hecho teatral los que lo convierten en algo tan vívo y efímero. Nos recuerda que estamos ante personas de carne y hueso que tosen, estornudan o incluso se les olvida el texto, aunque en la mayoría de los casos el espectador no se percata de este tipo de “accidentes” que son enmascarados por los interpretes dentro de la propia escena de forma natural.

El rito teatral tiene cientos de miles de años de antigüedad y a pesar de eso su esencia más pura sigue aún de actualidad. Aunque, quizás por eso, son necesarias las corrientes que hablan de vapulear al teatro más clásico y burgues. Como lo hizo en su día Lorca, creando un teatro casi irrepresentable que intentaba escapar del teatro bufonesco que solo sabe entretener y no se detiene ni preocupa en debatir con el espectador sobre los males de nuestra sociedad. En ese sentido el director Augusto Boal fue más allá y quiso plantear una revolución no iba más allá de la escena. Y es que este brasileño planteaba “devolver” el rito teatral al pueblo. Eliminar esas barrera tanto dentro como fuera del escenario y dotar a los más oprimidos de una herramienta tan poderosa como ellos mismos.

Boal, con su Teatro de los Oprimidos”, planteaba el teatro como una herramienta de tranformación social. Como una via con la que empoderar a colectivos a través de la cohesión grupal y el crecimiento personal. Y es que el arte escénico tiene el poder de intervenir no solo en ellos sino sobre su entorno. Estableciendo procesos de comunicación diferentes a los establecidos para revertir situaciones de invisibilización y estigmatización social.

Por supuesto, este Teatro nada tiene que ver con el que se desarrolla desde un punto de vista artístico-profesional. Metodología y sobre todo objetivos son dispares en su totalidad. Son las técnicas teatrales las que nos servirán para trabajar, aunque en ningún caso será objetivo la creación de un producto, sino el propio proceso que vamos a recorrer.

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Uploaded on February 8, 2019