julianruben
otoño en mi piel...
El otoño es triste como tu sonrisa.
Yo no sé
por qué el viento se disfraza de niño
mientras lloran en lo alto las estrellas...
II
Ni siquiera sospecho
si los celajes tienen hundida alguna pena:
sólo sé
que fría y pálida, la tarde cae
como sombra azul sobre los árboles.
El otoño es triste, como tu sonrisa
y como el recurdo de la madre ausente;
no me digas que miento,
porque vendrían a matarme
todos los suspiros del Alba.
¡Otoño! ¡Oh crudo Otoño de mi melancolía!
¡Camarada invisible de mis noches sin rumbo!
III
Amo tus vientos que desnudan al día,
porque mañana el Invierno cubrirá de sombras mi esperanza;
porque la nieve vendrá
como un fantasma a entristecerme...!
Ars Vivendi
I
Hay que destruirse. Incendiarse. Romper con los recuerdos.
Asaltar el crepúsculo. Robar la rosa extraña del jardín.
Vivr en la violencia y no en el gris. Convertir
el tiempo en pasión, hiedra sutil devoradora.
No huir jamás de la mujer ni de la poesía,
difíciles, pero reconfortables.
II
Sea densa la palabra: piedra
sobre la que se pueda edificar, no arena
para la flor inútil. Dócil muerte, al acecho.
Látigo sobre el silencio. Doncella infiel
en primavera. Vino para la noche ciega. Ventisca
y fuego para el hogar. Leve luz sobre la letra impresa.
Idea que penetra más allá del ojo, y se establece
en el aire y en la rima. Verso desnudo, dolido de soledad.
III
Sé ladrón de atardeceres. Guárdate las lluvias finas.
Y en ocasión, espléndido, regala tu ternura. Destrúyete.
Incéndiate. Vive la hora sin remordimiento.
Nada te turbe. Nada, digo, sino la hondura de vivir,
de amar, de estrase como cielo herido,
a la ventura y en la certeza de ser sólo
la llama ciega, el claro acierto del peligro,
la vida sin temor a la Nada.
Barco apenas desplegado en el mar.
otoño en mi piel...
El otoño es triste como tu sonrisa.
Yo no sé
por qué el viento se disfraza de niño
mientras lloran en lo alto las estrellas...
II
Ni siquiera sospecho
si los celajes tienen hundida alguna pena:
sólo sé
que fría y pálida, la tarde cae
como sombra azul sobre los árboles.
El otoño es triste, como tu sonrisa
y como el recurdo de la madre ausente;
no me digas que miento,
porque vendrían a matarme
todos los suspiros del Alba.
¡Otoño! ¡Oh crudo Otoño de mi melancolía!
¡Camarada invisible de mis noches sin rumbo!
III
Amo tus vientos que desnudan al día,
porque mañana el Invierno cubrirá de sombras mi esperanza;
porque la nieve vendrá
como un fantasma a entristecerme...!
Ars Vivendi
I
Hay que destruirse. Incendiarse. Romper con los recuerdos.
Asaltar el crepúsculo. Robar la rosa extraña del jardín.
Vivr en la violencia y no en el gris. Convertir
el tiempo en pasión, hiedra sutil devoradora.
No huir jamás de la mujer ni de la poesía,
difíciles, pero reconfortables.
II
Sea densa la palabra: piedra
sobre la que se pueda edificar, no arena
para la flor inútil. Dócil muerte, al acecho.
Látigo sobre el silencio. Doncella infiel
en primavera. Vino para la noche ciega. Ventisca
y fuego para el hogar. Leve luz sobre la letra impresa.
Idea que penetra más allá del ojo, y se establece
en el aire y en la rima. Verso desnudo, dolido de soledad.
III
Sé ladrón de atardeceres. Guárdate las lluvias finas.
Y en ocasión, espléndido, regala tu ternura. Destrúyete.
Incéndiate. Vive la hora sin remordimiento.
Nada te turbe. Nada, digo, sino la hondura de vivir,
de amar, de estrase como cielo herido,
a la ventura y en la certeza de ser sólo
la llama ciega, el claro acierto del peligro,
la vida sin temor a la Nada.
Barco apenas desplegado en el mar.