Rosa Crespo del Pozo
Pompas de jabón en los Valles Pasiegos
En Selaya Cantabria.
Una niña en un balcón,
feliz y contenta estaba,
y soplaba y resoplaba
bellas pompas de jabón.
Primero como en cascadas
lanzaba cientos al viento
y luego más sosegada,
despacito las soplaba
y las soltaba con tiento.
Lucían iridiscentes
como mundos de colores.
Tan bellas como las flores,
tan airosas como el viento,
son las pompas de jabón.
Y me quedé allí mirando,
como cada una perdía,
su belleza y lozanía,
mientras iban estallando.
Me vi como una de ellas:
Liberada en el vacío
al trepar por los azules.
¡Fatua luz de juventud!
Pensé que el mundo era mío,
y advertí que un globo era.
Aire que vuelve al vacio.
Siendo que solo soy viento
presiento que en un momento
se fundirá mi navío.
Pompas de jabón en los Valles Pasiegos
En Selaya Cantabria.
Una niña en un balcón,
feliz y contenta estaba,
y soplaba y resoplaba
bellas pompas de jabón.
Primero como en cascadas
lanzaba cientos al viento
y luego más sosegada,
despacito las soplaba
y las soltaba con tiento.
Lucían iridiscentes
como mundos de colores.
Tan bellas como las flores,
tan airosas como el viento,
son las pompas de jabón.
Y me quedé allí mirando,
como cada una perdía,
su belleza y lozanía,
mientras iban estallando.
Me vi como una de ellas:
Liberada en el vacío
al trepar por los azules.
¡Fatua luz de juventud!
Pensé que el mundo era mío,
y advertí que un globo era.
Aire que vuelve al vacio.
Siendo que solo soy viento
presiento que en un momento
se fundirá mi navío.