Notas sobre el expresionismo orgánico de José Callado

 

El arte contemporáneo, entre otras cosas, es una recapitulación de la experiencia artística: la ajena, por supuesto, y, sobre todo, la propia. José Callado, en su proceso por alcanzar esta síntesis, nos propone un expresionismo organizado, en tanto compendio de su personal lectura de la Historia del Arte, en la que asiduamente se dan cita dos grandes fuerzas, la emoción y la razón, que no son sino resumen de la naturaleza humana: una emoción que implica movimiento y ambientaciones con reminiscencias barrocas y una razón que proporciona un cierto orden y un orden cierto para que no se llegue al caos, buscando –anhelando- el equilibrio fronterizo.

 

De esta manera, entre la libertad instintiva y el cálculo cerebral -entre el caos y el orden bien entendido-, su obra nos conduce hacia unos espacios de ambigüedad, donde tiene lugar la comunicación con el espectador, el cual –a tenor de su capacidad de respuesta- participa de la propuesta del pintor. Participación, en cualquier caso, precisamente propiciada por unas atmósferas cromáticas de singular atractivo, sustentadas por un andamiaje de evocaciones paisajísticas que, sin embargo, van más allá de los límites de la mirada.

 

Para llevar a cabo sus intenciones pictóricas, José Callado establece un diálogo abierto con los materiales, cuyo comportamiento, tan controlado como sugerido por el artista, se verifica dentro de unas parámetros de determinada autonomía, la suficiente como para observar –y aceptar hasta el punto que artísticamente interese- factores que contribuyen a la construcción del cuadro.

 

Rafael Prats Rivelles

L’Eliana (Valencia), noviembre de 2005

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